jueves, 14 de mayo de 2009

W. Bush según Stone

Acabo de regresar del cine, no pude resistirme a ver el biopic de una de las figuras más conocidas y odiadas de éstos tiempos. Incluso a pesar de la pésima, horrible, escabrosa, triste, patética, ridícula, patética...traducción del título original W. a: Hijo de...Bush (¿Se supone que tengo que reírme o algo así?).

Pero Oliver Stone no está en su mejor forma. La crítica y el público no han logrado conectar con él como en el pasado. Puede que tratar temas tan actuales provoque en él falta de perspectiva del pasado. "Patoon" contaba con esa perspectiva, con la experiencia, vivida, pensada, asimilada, reflexionada y finalmente retratada. Por eso fue tan buena.

W. tiene un problema similar a la muy criticada Alexander, también de Stone, siempre se aprecia la valentía para abordar a un personaje desde una perspectiva interesante y poco común, pero esa visión puede no ser compartida por el resto del público.

Algo del tratamiento del tema me recuerda a Burn After Reading de los hermanos Coen: el gobierno y sus elementos ya no son esas grandes y poderosas aves depredadoras que maquilan enormes conspiraciones, a lo mucho son torpes aves de carroña.

La película no es pésima, tiene sus momentos, pero uno sale con la sensación de que poseía un gran potencial desperdiciado, nunca cuaja ni la comedia, ni la ironía, ni el drama. Y su mayor pecado para con la audiencia es tal vez tomarse el riesgo de retratar a Bush cómo una figura cómico-trágica, es un personaje tan tonto que resulta inocente, al final uno siente pena por él. Esa decisión de guión tiene su pequeño mérito -es una postura arriesgada- pero el público no aceptó sentir empatía por un personaje que todos adoran odiar.

sábado, 25 de abril de 2009

De la histeria por los puercos agripados

Desde el anuncio del secretario de salud, todo a sido extraño, nuevo. Aunque suene raro, creo que ha sido emocionante. Nuestra generación nunca se ha enfrentado a una crisis verdadera en México, hemos sido como un montón de niños mimados que nunca caminaron en las banquetas de una colonia popular porque el chofer Jaime los llevaba de ida y vuelta a la plaza más "in" del momento, es decir, nuestra generación sabe poco de la verdadera vida -con excepción claro de los pobres, quiénes no tienen el privilegió de abstraerse del mundo .

Y ahora como para equilibrar las cosas, se suceden varias crisis de golpe. La económica y la epidemiológica son las obvias, pero le siguen la profunda crisis de ideologías, la de las instituciones gubernamentales, la de legitimidad, la educativa, la de valores... todas relacionadas, y todas tan distanciadas que la solución de una no garantiza la solución del resto.

Cuando se anunció la epidemia yo estaba conectado al messenger, las reacciones de la población no se hicieron esperar, ventanas de diálogo abriendose incesantemente, redes de celular brevemente colapsadas...fue un fenómeno en verdad. Me llama la atención que las reacciones se dividieron en dos: los asustados y los valemadristas. Ambas respuestas lógicas de los tiempos que corren.

Los primeros son temerosos por falta de experiencia, por falta de contacto con el mundo, para cualquiera de ellos un golpe de realidad es doloroso, cuando no contundente.

Luego estan los mejores, los valemadristas, los que se sienten inmortales, los que ya no creen en nada ni en nadie, los hijos de la crisis de legitimidad del mundo, los posmodernos. No lo digo con ánimo de sermón, pues no podemos culparnos por volvernos insensibles a lo que nos rodea, o por dejar de creer en lo que antaño fue respetable... es parte de lo que nos hemos vuelto como humanidad.

Claro que hay otros tipos de reacciones a la epidemia de influenza, pero no me interesan tanto cómo las que tuvieron mis iguales y vecinos generacionales... Ésto no es una reflexión profunda -pues eso no se me da- es sólo una anotación curiosa, una observación superficial...después de todo no he hecho mucho más que reirme cuando me refiero a ésta enfermedad de puercos...

domingo, 1 de marzo de 2009

La Civilización del Espectáculo

Una vez un profesor me dijo en tono sarcástico: "¿Para qué escribir algo que otra persona ya ha escrito? . . .¿Si además lo hizo mejor ?". La frase me vino directamente a la cabeza cuando leí el texto que les presento a continuación. La civilización del espectáculo dialogó - o más bien ordeno - mis pensamientos sobre el tema de la situación actual de la cultura y los medios de comunicación.
Sin más que decir los invito a revisar el texto del señor Mario "Soy el padre del Boom" Vargas Llosa.

Link: Letras Libres. "La civilización del espectáculo" de Mario Vargas Llosa


sábado, 14 de febrero de 2009

El orden el caos

El mundo es absurdo, es verdad, acostúmbrate a ello.
en realidad tenemos poco control sobre nuestras vidas.

La razón es sobrevalorada continuamente, el creer que puedes comprenderlo todo, que puedes prever el desarrollo de eventos, anticiparte a la reacción de la gente...eso es pura vanidad.

No te preocupes, eso no significa que todo este mal. Significa que arbitrariamente las cosas pueden ponerse peor, pero también que, con la misma arbitrariedad, las cosas pueden ponerse mejor.

No te puedes anticipar a la vida. Puedes hacer planes, puedes prepararte para enfrentarla mejor, pero siempre te tumbará un par de veces incluso si al final la vences. Vivir es sumergirte en el caos.

Y toda esa realidad es lo que hace a la vida algo digno de experimentar. Es como ver una película en que no tienes la mas puñetera idea de lo que va a pasar después. Eso claro si te atreves a vivir, porque siempre puedes tomar la decisión de enclaustrarte en tus miedos e inseguridades. Eso es cómodo, pero no emocionante. Es como ir al parque de diversiones, caminar por ahí, comprarte una bolsa de palomitas, oír los gritos que vienen de la montaña rusa y salir después de un par de horas sin hacer nada más que moverte, comer, y mirar...

El caos es reconfortante, te permite ver el mundo con ironía, porque nada es tan serio como para que deje de ser absurdo...y como dice The Comedian en la famosa novela gráfica The Watchmen del maestro Alan Moore ( que por cierto esta por estrenarse en cines su adaptación cinematográfica) :

"Sí, dije que el mundo era como una gran broma...pero nunca dije que la broma fuera buena..."

viernes, 26 de diciembre de 2008

Sobre los soñadores

Hace unos meses me topé con la recopilación de cuentos de Isaac Asimov.
Entre los cuentos de esa compilación esta una maravilla que se llama Soñar es un asunto privado.

Brevemente lo reseño: En el futuro en vez de cine ó tv, el gran entretenimiento por excelencia son los cilindros de sueños. Que, por una módica cantidad, permiten tener una experiencia sensorial completa formada por un sueño construido cuidadosamente.

Los forjadores de sueños son hombres entrenados desde jóvenes por sus talentos naturales para poder crear sueños de calidad. Éstos soñadores tienen una vida llena de privilegios. Sin embargo Sherman Hillary, el mejor de ellos, desea renunciar ya que siente que la vida se le va de largo mientras el sueña todo el tiempo. Su jefe trata de impedirlo, pero no logra disuadirlo. Y es aquí donde se encuentra la mejor parte del texto:

...En cuanto a Sherman Hillary, no creo que haya problema alguno. El soñador volverá.

—¿Cómo lo sabe?

Weill sonrió. Sus mejillas se contrajeron hasta convertirse en un a red de finísimas líneas.

—Mire, Frank, muchacho, entiende usted mucho de redactar y editar ensueños. Por eso, se cree que conoce todos los engranajes, herramientas y máquinas del oficio. Pero permítame que le diga algo. La más importante herramienta en el negocio del ensueño, la constituye el propio soñador. Hay que comprenderle a fondo... Y créame que yo les comprendo. Escuche, siendo yo joven -no había cinco ensueños entonces-, conocí a un individuo que escribía guiones para la televisión. Se quejaba con gran amargura de que, cada vez que conocía a alguien y descubrían a qué se dedicaba, le decían: «¿Pero de dónde saca usted todas esas chifladuras...?» Para ellos resultaba de una absoluta imposibilidad incluso imaginárselas. Así pues, ¿qué podía responder mi amigo? Me habló muchas veces de eso. Me confiaba: «¿Cómo contestarles que no lo sé? Cuando me acuesto, la cantidad de ideas que me bullen en el cerebro me impiden el sueño. Cuando me afeito, me corto; cuando hablo, pierdo el hilo de lo que digo, y cuando conduzco..., arriesgo la vida. Y siempre, siempre a causa de las ideas, situaciones y diálogos que se entretejen y se agitan en mi cerebro. No sabría decirle de dónde saco mis ideas. En cambio, tal vez me pueda decir usted de qué truco se vale para no tenerlas. Tal vez así conseguiré por fin un poco de paz...»
Ya ve pues por dónde va la cosa. Usted, Frank, puede dejar de trabajar aquí cuando quiera. Y también yo. Para nosotros esto significa nuestro trabajo, no nuestra vida. Las cosas son muy distintas para Sherman Hillary. Vaya donde vaya y haga lo que haga, siempre habrá de soñar. Nosotros no le retenemos contra su voluntad... Nuestro contrato no le encierra tras unos muros de hierro. Es su propio cerebro el que le aprisiona, Frank. Volverá. ¿Qué otra cosa puede hacer?

Belanger se encogió de hombros.
—Si lo que dice es verdad, lo siento por él.
Weill asintió melancólicamente.
—Y yo lo siento por todos ellos. En el curso de los años, he descubierto una cosa; que eso es lo que les corresponde: hacer felices a las personas . . . A otras personas.


Admitiré que el cuento me encantó por su pequeña reflexión sobre la naturaleza de los grandes escritores, guionistas, cineastas, ilustradores, etc. Que dedican su vida a soñar, o más precisamente: su vida es soñar. Como me dijo una amigo cuya afición es la realización de cortometrajes: "Yo no vivo de mi imprenta, vivo del cine, la imprenta sólo me da de comer".

Nunca podré acabar de agradecer a todos esos hombres y mujeres que han compartido una parte de su alma conmigo sin conocerme ó siquiera vivir en el mismo siglo.

Sobre películas

De vez en cuando me pongo a pensar en mis gustos cinematográficos. Hay cosas que simplemente me gustan y he aprendido a no pedir perdón por lo que es capaz de conmoverme.

Pero al mismo tiempo me ha costado trabajo entender como es que existen cintas que emocionan a algunos pero a mí me parecen insufribles. No pretendo presentar mi visión como la verdad absoluta. No pedir perdón sobre mis gustos tampoco significa que mire altaneramente a otras opiniones. Por lo mismo lo que escribo debe entenderse como una exposición y no como un sermón:

Una buena película es como un beso romántico de los que no se olvidan: depende de dos. Siempre tienes un rango de acción, no depende sólo del otro. Tú pones tu parte, mueves los labios, ella mueve la lengua o te muerde suavemente, tu te dejas llevar, la acaricias un poco...Todo se pone en pausa, existe únicamente el momento, la experiencia... Muchas películas de ahora no son así, Transformers no te besa. Tranformers es una mujer ebria que te vomita en la boca...

martes, 16 de diciembre de 2008


Canción: Esa Noche de Café Tacvba
Esa Noche

Salió de su casa y montó su bicicleta, Sofía aceptó salir con él. Pasó como desesperado a través de la calle por la que caminó tomado de la mano de su viejo amor un par de días atrás, siguió hasta dar la vuelta en la esquina donde después de dos meses de conocerla, se atrevió a besarla; siguió sin tener conciencia de por donde iba, era tarde, el horizonte naranja estaba rasgado por delgadas nubes mientras el sol se despedía detrás de un cerro.

Iba como en automático, pasó sin notar a Alfredo que lo saludaba desde la mesa de un cafecito, ni a los tres automóviles que casi lo arrollaron. La luna comenzaba a ocupar el lugar del sol en el cielo cuando llegó al parque. Se sentó en la tercera banca de izquierda a derecha después de la estatua broncínea de un león reposando, colocó su bicicleta detrás de una banca y esperó.

Hasta entonces cayó en cuenta del tiempo y la distancia que había recorrido, y también hasta entonces comenzó a sentir cansancio.

Entre las copas de los árboles se filtraba la luna, que aquella noche se mostraba totalmente redonda y adornada por un poderoso halo de luz que haría brillar a las nubes.

Dio un profundo suspiro, recordó melancólico a su viejo amor y se sorprendió de la facilidad con la que se había conseguido uno nuevo. Pensaba en ello cuando lo distrajeron los cortos pasos de Sofía caminando hacía él, “se ve linda” pensó. Al verla acercarse le sonrió, y ella, como apenada, como coqueta, le devolvió la sonrisa. “Se ve MUY linda” dijo para sí antes de ponerse de pie para saludarla.

La noche pasó más rápido de lo que hubiese querido, pero lo disfrutó todo, incluso el haber olvidado su bicicleta detrás de una banca. Todo fue grandioso, el paseo, la plática, el café, la horrible canción que se oía en el local y que sin embargo se volvería bella en sus recuerdos de ahora en adelante, irla a dejar como todo un caballero, verla despedirse desde la ventana y la larga caminata de regreso al hogar.

Esa noche, cuando regresó a casa, entró cerrando la puerta tras él. Se dejó caer sobre su pequeño sillón. Lo rodeó el silencio y su antiguo amor lo abrazó tiernamente deseosa de atención, acarició su pelo, besó sus manos, y cuando quiso besar su boca fue despreciada. Había rechazado a aquella que le sería siempre fiel y que aguardaría su regreso para siempre (porque todos regresan a ella). Había rechazado a la soledad.

Él la empujó a un lado y mientras ella sollozaba en el suelo… él marcó a casa de Sofía.

“Tu regreso había esperado, más te veía muy feliz,

en los brazos de tu amada te olvidaste tú de mí

más ahora que regresas, a mis brazos vuelve ya

seré por siempre tu amante, tu novia la soledad…”