De vez en cuando me pongo a pensar en mis gustos cinematográficos. Hay cosas que simplemente me gustan y he aprendido a no pedir perdón por lo que es capaz de conmoverme.
Pero al mismo tiempo me ha costado trabajo entender como es que existen cintas que emocionan a algunos pero a mí me parecen insufribles. No pretendo presentar mi visión como la verdad absoluta. No pedir perdón sobre mis gustos tampoco significa que mire altaneramente a otras opiniones. Por lo mismo lo que escribo debe entenderse como una exposición y no como un sermón:
Una buena película es como un beso romántico de los que no se olvidan: depende de dos. Siempre tienes un rango de acción, no depende sólo del otro. Tú pones tu parte, mueves los labios, ella mueve la lengua o te muerde suavemente, tu te dejas llevar, la acaricias un poco...Todo se pone en pausa, existe únicamente el momento, la experiencia... Muchas películas de ahora no son así, Transformers no te besa. Tranformers es una mujer ebria que te vomita en la boca...
viernes, 26 de diciembre de 2008
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1 comentario:
Te hace falta una lista de
tus guilty pleasures :P
y placeres no-culposos por cierto
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