Acabo de regresar del cine, no pude resistirme a ver el biopic de una de las figuras más conocidas y odiadas de éstos tiempos. Incluso a pesar de la pésima, horrible, escabrosa, triste, patética, ridícula, patética...traducción del título original W. a: Hijo de...Bush (¿Se supone que tengo que reírme o algo así?).Pero Oliver Stone no está en su mejor forma. La crítica y el público no ha
n logrado conectar con él como en el pasado. Puede que tratar temas tan actuales provoque en él falta de perspectiva del pasado. "Patoon" contaba con esa perspectiva, con la experiencia, vivida, pensada, asimilada, reflexionada y finalmente retratada. Por eso fue tan buena.W. tiene un problema similar a la muy criticada Alexander, también de Stone, siempre se aprecia la valentía para abordar a un personaje desde una perspectiva interesante y poco común, pero esa visión puede no ser compartida por el resto del público.
Algo del tratamiento del tema me recuerda a Burn After Reading de los hermanos Coen: el gobierno y sus elementos ya no son esas grandes y poderosas aves depredadoras que maquilan enormes conspiraciones, a lo mucho son torpes aves de carroña.
La película no es pésima, tiene sus momentos, pero uno sale con la sensación de que poseía un gran potencial desperdiciado, nunca cuaja ni la comedia, ni la ironía, ni el drama. Y su mayor pecado para con la audiencia es tal vez tomarse el riesgo de retratar a Bush cómo una figura cómico-trágica, es un personaje tan tonto que resulta inocente, al final uno siente pena por él. Esa decisión de guión tiene su pequeño mérito -es una postura arriesgada- pero el público no aceptó sentir empatía por un personaje que todos adoran odiar.


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