sábado, 25 de abril de 2009

De la histeria por los puercos agripados

Desde el anuncio del secretario de salud, todo a sido extraño, nuevo. Aunque suene raro, creo que ha sido emocionante. Nuestra generación nunca se ha enfrentado a una crisis verdadera en México, hemos sido como un montón de niños mimados que nunca caminaron en las banquetas de una colonia popular porque el chofer Jaime los llevaba de ida y vuelta a la plaza más "in" del momento, es decir, nuestra generación sabe poco de la verdadera vida -con excepción claro de los pobres, quiénes no tienen el privilegió de abstraerse del mundo .

Y ahora como para equilibrar las cosas, se suceden varias crisis de golpe. La económica y la epidemiológica son las obvias, pero le siguen la profunda crisis de ideologías, la de las instituciones gubernamentales, la de legitimidad, la educativa, la de valores... todas relacionadas, y todas tan distanciadas que la solución de una no garantiza la solución del resto.

Cuando se anunció la epidemia yo estaba conectado al messenger, las reacciones de la población no se hicieron esperar, ventanas de diálogo abriendose incesantemente, redes de celular brevemente colapsadas...fue un fenómeno en verdad. Me llama la atención que las reacciones se dividieron en dos: los asustados y los valemadristas. Ambas respuestas lógicas de los tiempos que corren.

Los primeros son temerosos por falta de experiencia, por falta de contacto con el mundo, para cualquiera de ellos un golpe de realidad es doloroso, cuando no contundente.

Luego estan los mejores, los valemadristas, los que se sienten inmortales, los que ya no creen en nada ni en nadie, los hijos de la crisis de legitimidad del mundo, los posmodernos. No lo digo con ánimo de sermón, pues no podemos culparnos por volvernos insensibles a lo que nos rodea, o por dejar de creer en lo que antaño fue respetable... es parte de lo que nos hemos vuelto como humanidad.

Claro que hay otros tipos de reacciones a la epidemia de influenza, pero no me interesan tanto cómo las que tuvieron mis iguales y vecinos generacionales... Ésto no es una reflexión profunda -pues eso no se me da- es sólo una anotación curiosa, una observación superficial...después de todo no he hecho mucho más que reirme cuando me refiero a ésta enfermedad de puercos...